IDD-Lat 2010

Brasil

 
IDD-Lat 2010: 4,687
Dim II
Dim III
Dim IV
Económica
Dim IV
Social
4,547
4,261
0,143
0,494
 
En la Dimensión II, Respeto de los Derechos Políticos y Civiles, el país se ubica en toda la serie 2002-2010 en una meseta cercana a los 4 puntos (Ver Gráfico 3.12). Este año sigue sin poder cambiar la tendencia con una leve curva descendente. Aún perdiendo valor, ha podido subir un escalón en el ranking y ocupa el 11º lugar. El ascenso se origina en el descenso de sus vecinos.
El panorama político brasileño estuvo signado por las elecciones presidenciales de 2010. Los candidatos que ya se perfilaban con más posibilidades eran el gobernador de Sao Paulo, José Serra (PSDB), que hasta fin de año continuaba liderando las encuestas y la candidata de Lula, Dilma Rousseff, que buscaba levantar la bandera ambientalista para reforzar su candidatura ya que en todas las encuestas figuraba detrás de Serra. Brasil prácticamente ha mantenido su Índice de Desarrollo Democrático con respecto al 2009, con una leve mejora cercana al 3%; motivo por el cual se mantiene en el ranking, ocupando el 8º lugar (Ver Grafico 3.11). Este desempeño se debe a la compensación que se produjo entre el crecimiento alcanzado en las dimensiones III y IV y el leve descenso de la dimensión II. El valor del 2010 sigue levemente por debajo del promedio regional, y forma parte del bloque de países de desarrollo democrático medio. Contrariamente a lo marcado por las turbulencias internas del país, por primera vez en sus casi siete décadas de existencia el prestigioso diario francés Le Monde decidió distinguir a una figura como la "personalidad del año" y escogió para ese honor al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Según Le Monde, Lula se destacó por "su singular recorrido, de antiguo sindicalista hasta el éxito a la cabeza de un país tan complejo como Brasil". El periódico resaltó la personalidad del mandatario y "su preocupación por el desarrollo económico, la lucha contra las desigualdades y la defensa del medio ambiente". Otra de las cosas que destacó el medio francés es el hecho de que, a pesar de sus niveles históricos de popularidad dentro de Brasil, Lula no buscó modificar la constitución para ir en busca de un tercer mandato. Tuvo mejoras en los indicadores de inseguridad y de género, pero el valor obtenido en ambas variables es aún muy bajo comparativamente con algunos de los países de la región. Sin lograr una mejora sustancial en estos indicadores será difícil que logre pegar un salto de crecimiento. A ello se suma que el resto de los indicadores se ha mantenido estable. En esta dimensión, Brasil sigue sin alcanzar el promedio de la Región.
El desempeño de la Dimensión III, Calidad Institucional y Eficiencia Política, ha sido levemente positivo respecto al del año anterior (Ver Gráfico 3.13), y esta mejora repercutió en la ubicación de Brasil en el ranking, pasando del 14º lugar al 10º. El país mantiene un pobre desempeño en algunos de los indicadores que conforman la dimensión, como Participación de los Partidos Políticos en el Poder Legislativo y en el indicador de Desestabilización. Los indicadores que han mejorado han sido el de percepción de la corrupción (muy levemente) y el de accountability. Aunque el puntaje obtenido, con respecto al 2009, obtiene una mejora de más del 5%, el valor de la dimensión sigue estando por debajo del promedio regional.
Con respecto a la mejor puntuación recibida en el Indice de Percepción de la Corrupción, debemos recordar que el dato surge de la puntuación que recibe este país en el estudio desarrollado por Transparencia Internacional, y cuyo puntaje es fruto de encuestas realizadas por dicha organización y no refleja los hechos de corrupción registrados durante el 2009. En efecto a principios de ese año hubo un megaescándalo que sacudió a todo el arco político brasileño, vinculado con el financiamiento ilegal realizado por la constructora Camargo Correa a siete partidos políticos, abarcando oficialismo y oposición por igual. El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) -principal aliado del gobierno de Lula y primera minoría en ambas cámaras- tuvo a su líder simbólico, el ex presidente y actual titular del Senado José Sarney, sumamente debilitado luego de duras acusaciones de corrupción en su contra. Lula se aferró a la defensa de Sarney porque era uno de sus principales aliados. Gracias a él su partido tenía mayoría en ambas cámaras, y Lula precisó de esa mayoría tanto para la aprobación de proyectos del Ejecutivo como para el apoyo a su candidata Dilma Rousseff. La contracara de la corrupción es que no quede impune y esto seguramente tuvo impacto en el índice respectivo. Dos actores institucionales que cobraron relevancia por su función fiscalizadora en el país fueron la Justicia Electoral y el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), que es el control externo del Sector Público brasileño. Por acción de la primera entidad, durante el año cayeron cuatro gobernadores acusados de clientelismo y financiamiento ilegal en sus campañas electorales, mientras que las fiscalizaciones del TCU señalaron constantemente irregularidades de la estatal Petrobras y del Programa para la Aceleración del Crecimiento de la candidata de Lula, Dilma Rousseff, vinculados ambos con sobreprecios y desvío de fondos. Mientras que Brasil avanza espectacularmente en varias materias, el combate y control de la corrupción continúa siendo una gran deuda pendiente del estado. A nivel nacional, la sociedad civil acogió de manera muy positiva el tercer plan nacional de derechos humanos puesto en marcha por el gobierno en diciembre. El plan, sin embargo, fue muy criticado por las fuerzas armadas, la Iglesia católica y los grupos de presión de los terratenientes, ya que contemplaba medidas para abordar las violaciones de derechos humanos perpetradas en el pasado, los derechos sexuales y reproductivos y el derecho a la tierra. Uno de los puntos recogidos en el plan nacional de derechos humanos era la promesa de crear una comisión de la verdad y la reconciliación con el fin de investigar los abusos perpetrados durante el régimen militar (1964-1985). En el ámbito internacional, por un lado, la polémica visita del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, en noviembre a Brasilia, reabrió el debate sobre el comportamiento diplomático del gobierno de Lula frente a países acusados de violar las normas internacionales y cuestiones fundamentales de derechos humanos. Tanto Itamaraty, sede del Ministerio de Exteriores, como el propio presidente Lula da Silva defendieron el diálogo con Ahmadinejad y con otros gobiernos que enfrentaban la condena internacional, diciendo que la actitud de diálogo y cooperación es más productiva que el aislamiento. Brasil fue además criticado por organizaciones defensoras de los derechos humanos por haberse alineado con los gobiernos del Congo y de Corea del Norte (marzo 2009) y de Sri Lanka (mayo 2009) en otras votaciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Una justificación que fue utilizada, tanto por el Ministerio de Relaciones Exteriores como por el propio presidente Lula, es que las condenas internacionales aíslan a los países acusados y el diálogo es el mejor camino para resolver los conflictos. Y por último el 21 de septiembre de 2009, el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue recibido como "huésped" en la embajada brasileña en Tegucigalpa. La situación provocó un debate jurídico sobre la legitimidad de la inmunidad diplomática de una embajada para extender asilo a un personaje que era parte del conflicto interno de Honduras. Los críticos también argumentaron que, al colocarse al lado de Manuel Zelaya, Brasil abandonaba su tradicional postura neutral en relación a los asuntos internos de otros países y perdía condiciones para actuar como mediador en la disputa. Durante una audiencia ante el Senado, el ministro Celso Amorim rechazó que la actitud de Brasil fuera una interferencia en los asuntos internos de Honduras. El canciller defendió la postura de su país afirmando que "lo que estaba en juego no era simplemente la situación de Honduras, sino la democracia de la región".
Las dos subdimensiones de la Dimensión IV tuvieron el mismo comportamiento: ambas han mejorado, aunque lo ha hecho en mayor proporción la Subdimensión Social. En la Subdimensión Económica se evidencia un incremento menor (ver gráfico 3.14) debido a las repercusiones de la crisis internacional. Su tendencia positiva sin embargo no hace que cambie de posición en el ranking y sigue ocupando el 9º lugar. Sigue superando el promedio de la Región. Casi todos los indicadores presentan mejoras, salvo las variables de libertad económica y brecha de ingreso.
En 2009 la economía brasileña se recuperó del impacto causado por la crisis financiera internacional en 2008. Pese a algunas dificultades iniciales, se logró expandir los flujos de créditos gracias a las medidas del banco central destinadas a mantener la liquidez interna, reducir la tasa de interés y estimular las operaciones de préstamos de los bancos públicos. La política fiscal fue expansiva, tratando de morigerar el impacto nacional de la crisis mundial mediante reducciones de los impuestos para algunos sectores específicos y expansión de los gastos, lo que aumentó el déficit fiscal. Pero también hacia fines de año se incrementó el consumo privado contribuyendo positivamente a la recuperación económica. Por ultimo, las condiciones macroeconómicas y las perspectivas de la economía brasileña se mantuvieron atractivas. Esto fomentó el ingreso de capitales, tanto por concepto de inversión extranjera directa como de inversión de cartera, lo que trajo aparejado un aumento de las reservas internacionales. El conjunto de las políticas implementadas permitió la recuperación del nivel de actividad económica. El PIB aumentó un 0,3%. Asimismo, para 2010 se espera alcanzar un ritmo de crecimiento cercano al registrado antes de la crisis (5,5%).   Los logros en la Subdimensión Social producen una mejora en el valor general respecto del año anterior (ver gráfico 3.15), que se observa tanto en la disminución de la Mortalidad Infantil, como en la reducción de la cantidad de Hogares bajo la línea de la pobreza y en un aumento del Gasto en Educación. El resto de los indicadores denota el impacto de la crisis internacional y la ausencia de políticas específicas , en efecto presenta retrocesos en algunos indicadores, en especial en desempleo. Ocupa el 5º lugar del ranking, es decir que ha ganado dos lugares con respecto al 2009. El valor obtenido continúa ubicándose levemente por encima del promedio regional.    
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