IDD-Lat 2015 |
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Nicaragua |
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·Nicaragua, en el 2013, habÃa podido quebrar una tendencia negativa que arrastraba desde el 2009, lo que le habÃa significado cuatro años consecutivos de caÃda en su puntuación general, con un crecimiento de más del 22#% en su desarrollo democrático, convirtiéndose, en esa oportunidad, en el paÃs que más habÃa mejorado su puntaje final con respecto al año anterior. Sin embargo, desde el 2014 retomó una curva descendente que este año se repite y es del orden del 29#%, producto de retrocesos en democracia de las instituciones, en la social y en la económica. La única dimensión que tuvo un comportamiento positivo es la que evalúa el respeto de los derechos polÃticos y las libertades civiles. El resultado obtenido es el peor desde el 2002 a la fecha. En esta ocasión se coloca por debajo de los 2,000 puntos. Se ubica en descenso también en el ranking regional, pasando del 14° al 16° lugar. Forma parte del grupo de paÃses con mÃnimo desarrollo democrático, junto a Honduras, Venezuela y Guatemala, abandonando el conjunto de paÃses con bajo desarrollo democrático que integraba en 2013. Integra, en la zona América Central, junto a Honduras y Guatemala el grupo de paÃses calificados con este grado de desarrollo
· El paÃs ha tenido, en todos los años de nuestra medición, un comportamiento relativamente estable entre los 4,000 y los 5,000 puntos (Gráfico 3.57). Este es el sexto año consecutivo que logra incrementar su puntuación en esta dimensión. A pesar de su variación positiva, no asciende posiciones con respecto al año anterior; por el contrario desciende al noveno lugar desde 7° lugar en que estaba colocado en el año anterior. Mantiene valores crÃticamente bajos en los indicadores de respeto de los derechos polÃticos y de respeto de las libertades civiles. En esta dimensión Nicaragua pertenece al grupo de paÃses con desarrollo democrático medio, junto con otros diez paÃses de la región, situación que Nicaragua sólo logró en el 2003, en el 2014 y esta vez. El puntaje recibido este año es el mejor de la serie histórica.
· Por su retroceso, Nicaragua obtiene este año el 15º lugar del ranking latinoamericano, bajando tres escalones con respecto al año anterior. Otra consecuencia, es que permanece por debajo del promedio de la Región, e integra el grupo de paÃses con mÃnimo desarrollo democrático, junto a Paraguay, México, Brasil, Ecuador y Venezuela. De América Central es el único paÃs que recibe esta categorización de desarrollo democrático.
· Desciende una posición en el ranking regional y pasa a ocupar el último lugar de la tabla, alejándose aún más del promedio de la Región, ubicándose entre las cinco peores puntuaciones, a más de 2,000 puntos de distancia del promedio latinoamericano. De América Central es el paÃs con peor comportamiento en lo que se refiere a los resultados sociales.
· Su Ãndice continúa, como en toda la serie, por debajo del promedio regional y ocupa el 15º lugar del ranking, bajando un peldaño con respecto al año anterior. Nicaragua con este resultado forma parte de los paÃses que tienen mÃnimo desarrollo democrático. En América Central, El Salvador, Guatemala y Honduras comparten el mismo nivel de desarrollo.
Por José Alejandro Cepeda2014 fue el tercer año del segundo periodo consecutivo de la nueva etapa de Daniel Ortega en la presidencia de Nicaragua, iniciada en 2007. Un polÃtico que al frente del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha marcado la historia de su paÃs, primero como revolucionario y luego a la cabeza del poder entre las décadas de 1970 y 1980, convirtiéndose en el presente en uno de los férreos exponentes de la izquierda continental. ¿Se trata del mismo hombre poderoso de siempre? ¿El legado que está forjando supone el mejor camino para Nicaragua? Examinemos los aspectos que nos ofrecen dilucidar respuestas, en torno a una agenda polÃtica que ha significado la continuidad de un respetable programa social orientado a una mayorÃa de población pobre, pero disparando alarmas por el desapego a las formas de la democracia representativa, debatiéndose entre la consolidación institucional del paÃs o las prácticas de un gobierno de estilo plebiscitario, populista y vertical. VÃa libre para la reelección presidencial El segundo periodo de la nueva etapa de Daniel Ortega ha tenido como meta intrÃnseca la consolidación jurÃdica de su régimen, algo que ha venido logrando con polémicas reformas constitucionales. Estas modificaciones, que se comentaron en el informe IDD Lat de 2014, nos permiten afirmar que existe una suerte de revanchismo entre el proyecto truncado de la revolución de 1979 en medio de la guerra civil en la década de 1980, la pérdida del poder tras el proceso de paz y la recuperación democrática en 1990. Esto se expresa en la cristalización de la concentración del poder en la figura del presidente, quien además de obtener capacidad legislativa en materia administrativa, ha accedido a la posibilidad de reelegirse indefinidamente. En efecto, 2014 inició con la confirmación de la autorización para que Ortega compita para un tercer periodo en 2016 tras su regreso al poder. La Asamblea Nacional aprobó los cambios propuestos a casi un tercio de la carta de 1987 que, además de reformar cerca de 45 artÃculos y dos tÃtulos, proponÃa derogaciones y modificaciones generales. Una de las temáticas más controversiales era la referente a levantar los impedimentos para la reelección del presidente y la facultad de que el Ejecutivo pueda actuar con fuerza de ley en materia administrativa, además de establecer que el presidente puede ser elegido a través de la mayorÃa relativa de votos, sin la necesidad de obtener el 35#%, eliminando la necesidad de una segunda vuelta. Se trata del artÃculo 147, que prohibÃa optar al cargo al presidente de turno o a quien hubiera ejercido la presidencia en el perÃodo en que se efectúa la elección para el perÃodo siguiente, o a quien la hubiere ocupado por dos perÃodos presidenciales. Todas cuestiones que a Daniel Ortega de manera clara no le importaron. Recordemos que ya consiguió en 2011 ser reelecto de forma consecutiva, luego de que magistrados de la Corte Suprema de Justicia, afines al sandinismo, declararon el artÃculo 147 inconstitucional en 2010. La oposición calificó como traición a la democracia esta reforma, aprobada por 64 votos contra 25, mientras que el sandinismo expresó que la nación requiere un largo periodo de estabilidad para enfrentar sus problemas. El FSLN, que cuenta con la mayorÃa del Legislativo unicameral, puso 63 votos a favor, sumados a uno de un representante independiente, mientras que solo tres no aportaron su voto. Hay que señalar que de igual forma la enmienda otorga mayores facultades al ejército, que controlarÃa el espectro radioeléctrico y de telecomunicaciones, y sus oficiales generales podrÃan ocupar cargos públicos sin renunciar a su vida militar. Ejemplos de una presencia castrense demasiado cercana al poder, que tanto le costó a América Latina limitar luego de superar sus dictaduras en las últimas décadas, tras la incorporación en lo que Samuel Huntington llamó una tercera ola democratizadora. No obstante, a pesar de la concentración del poder que se hace evidente, el jefe de la bancada sandinista Edwin Castro manifestó que «la reforma constitucional profundiza la democracia, la participación de la familia y de la comunidad en el quehacer polÃtico, por tanto son más necesarias». En su argumentación agregó, a medio camino entre lo bucólico y lo cÃnico, refiriéndose uno de los paÃses más pobres de la región, que «esta Constitución no es la solución para nuestros problemas -la pobreza o la roya del café- pero nos permite seguir adelante». CabrÃa preguntarse: ¿qué gana Nicaragua con estas reformas?, ¿qué ganan los nicaragüenses con la reelección indefinida de Ortega?, ¿cuáles son sus efectos frente a los principales problemas como la pobreza, el desempleo, la falta de atención en salud y la necesidad de vivienda digna? Quizás habrÃa que ser más realistas y formularlo directamente: ¿pretende Daniel Ortega, a sus 69 años, gobernar hasta sus últimos dÃas? Es lo que se cuestionan observadores internacionales y opositores como MarÃa Eugenia Sequeira, dirigente del Partido Liberal Independiente, orientado a la derecha, quien dijo que las reformas, como se esperaba, están hechas para servir a los intereses del actual gobernante. Uno de los comentarios más irónicos lo hizo el legislador, también liberal, Alberto Lacayo: «No necesitamos un Somoza, lo siento, un Ortega para siempre», algo que muchos piensan, más allá de diferencias ideológicas, refiriéndose al apellido de la dinastÃa que rigió autoritariamente el paÃs y a la que derrocó el sandinismo en sus dÃas de guerra de guerrillas. ¿Populismo inevitable? En este punto es donde hay que admitir que el discurso populista encuentra acogida, dadas las altas necesidades de inclusión social que expresa un continente como Latinoamérica, que destaca por su desigualdad e inequidad. Como lo señaló desde una perspectiva pragmática posmarxista en su libro La razón populista el desaparecido intelectual de izquierda argentino Ernesto Laclau, la reivindicación del populismo es a la vez compleja y simple: este no serÃa el demonio, es la operación polÃtica por excelencia y la construcción imaginaria de un nosotros, muchas veces abandonado desde una perspectiva del mercado que se olvida del humanismo. En esa medida hay que advertir que el populismo -como lo recuerda el escritor Simón Sinclair- puede ser históricamente tanto de izquierda como de derecha. Perspectiva económica En Nicaragua, dentro de su intención de establecer prácticas corporativas de orden socialista, muchos empresarios y parte de sectores de derecha han realizado un pacto de no agresión, al tiempo que Ortega ha apoyado la cooperación Sur-Sur sin descuidar a socios estratégicos, sean ideológicos o alternativamente geopolÃticos para el continente americano, como China o Rusia. Más allá de la crisis de proyección del socialismo del siglo XXI impulsado desde Venezuela, debido a los nubarrones que enfrenta el gobierno de Maduro, se ha continuado con la lÃnea de evitar un radicalismo ideológico en cuanto a mercados, mantenido programas estatales como Calles para el Pueblo, Usura Cero, Hambre Cero, Bono Alimentario o Programa Amor que apoyó el chavismo. Precisamente, desafiando las turbulencias a nivel global, el paÃs ha tendido a destacar en el plano inestable de las economÃas centroamericanas. Y como históricamente lo ha hecho, ha continuado aprendiendo de la experiencia cubana. Tras el fracaso de mantener el cambio de régimen en los años ochenta, en medio de la cruel guerra civil contra, apoyada siniestramente por los Estados Unidos, la partitura a seguir fue abandonar la estrategia revolucionaria y aceptar el juego electoral, algo que emuló más adelante precisamente Hugo Chávez luego de su fracasado golpe de Estado en 1992. En esta medida Nicaragua -en lÃnea parcial con los gobiernos que han precedido la actual era- ha tomado conciencia de que no se puede asfixiar económicamente, y la única manera de mantener a flote un gobierno aún de talante autoritario es mantenerlo comunicado con el exterior. Por ello tras años de inestabilidad polÃtica y vulnerabilidad natural, en la última década Nicaragua ha crecido en promedio con América Latina. Las polÃticas macroeconómicas implementadas desde 2001, que han ofrecido una disciplina inédita, combinadas con una expansión de las exportaciones y la inversión extranjera directa, han ayudado a afrontar las crisis externas y los vaivenes del precio del petróleo. Después de una recuperación en 2010 la economÃa creció un 5,1#% en 2011, la tasa más alta en una década, para en los últimos dos años superar el 4#%. La inflación también ha sido aceptablemente controlada, mientras las inversiones extranjeras directas y el comercio muestran perspectivas favorables. Esto ha permitido que el gobierno experimente polÃticas públicas a largo plazo para combatir la pobreza, especialmente en las zonas rurales. Se comenta asà que el respaldo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la unidad del Banco Mundial de ayuda a los paÃses más pobres, ha sido clave para que esto pueda ser una realidad. En cualquier caso, Nicaragua sigue siendo uno de los paÃses menos desarrollados de América Latina. De acuerdo con el Banco Mundial la pobreza, aunque ha disminuido de manera constante en los últimos años, sigue siendo alta. Más del 80#% de los pobres residen en áreas rurales, gran parte en comunidades remotas donde el acceso a los servicios básicos es un desafÃo. Ante esta realidad, que supera los debates ideológicos, el Plan Nacional de Nicaragua para el Desarrollo Humano (PNDH) 2007-2012 está siendo actualizado hasta el 2016. Su objetivo es reducir la desigualdad mediante el aumento del combate a la pobreza, la reducción del gasto y el incremento de la inversión en los sectores sociales y la infraestructura rural. El ministro de Hacienda, Iván Acosta, propuso asà que 2014 fuese un año de consolidación del crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica, con una mayor generación de inversión extranjera, empleos y mejores condiciones para la empresa privada. Según la estrategia económica oficial, se anunciaron más de 2186 millones de dólares en el presupuesto general destinados a gasto social. El canal de Nicaragua: ¿en manos de China? El canal de Nicaragua, en construcción desde el 22 de diciembre de 2014, planea conectar los océanos Atlántico y PacÃfico yendo por rÃo hasta el Lago Cocibolca (Lago Nicaragua) y cruzando el istmo de Rivas sobre un área de 270 kilómetros cuadrados. Con la construcción de vÃas de acceso temporales para traer materiales de construcción a los puertos actuales, se ha puesto en marcha un sueño que proviene de la época colonial, que pasó por la pluma de Napoleón III y los cálculos de los Estados Unidos. La negociación, concretada en junio de 2013, implica la entrega de una concesión por 50 años prorrogables a HKND Group (Nicaragua Canal Development) de China para el desarrollo del canal, aprobada por 61 votos a favor con 25 en contra, dos ausentes y una abstención, mediante la Ley Especial para el Desarrollo de Infraestructura y Transporte Nicaragüense atingente a El Canal, Zona de Libre Comercio e Infraestructuras Asociadas. Se suma la concesión a la fundada Empresa Desarrolladora de Grandes Infraestructuras S. A, para la construcción de un oleoducto paralelo y dos puertos de aguas profundas en ambas costas (conectados por un canal seco para un ferrocarril de carga). También se crearÃan dos zonas de libre comercio y la adecuación de un aeropuerto internacional en cada una de esas zonas por Civil Aviation Engineering Consulting Company of China. Como si esto fuera poco, se plantea una zona de libre comercio, el diseño de una ciudad para 140.000 habitantes a cargo de Shenzhen LAY-OUT Planning Consultants y un subproyecto más de carreteras a nivel nacional, encargado a China Railway SIYUAN Survey and Design Group. Como podemos observar, si en el pasado Nicaragua ha mirado a Cuba como ejemplo, parece que ahora apunta en sà a China, el gigante que sostiene «un paÃs, dos sistemas», como lo legó Deng Xiaoping. Las implicaciones de un mercado abierto combinado con un férreo control interno, un discurso mercantilista con uno de izquierda populista, parecerÃan ser la receta a seguir del sandinismo. Y si nos fijamos bien, ¿podrÃa en sus términos llegar a ser este el camino para Cuba, tras el deshielo sufrido entre las relaciones hemisféricas con Estados Unidos a través de los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro? ¿Estamos ante el salvavidas del socialismo del siglo XXI? Por ahora vale la pena listar lo que Nicaragua se propone, ante las dudas generadas por sectores académicos y de opinión domésticos, como por el escepticismo de algunos de quienes serÃan sus competidores, los panameños, que con un siglo a cuestas de su propio canal descreen de las posibilidades de construir en tiempo y calidad la obra, además de las fuertes preguntas en materia ambiental y cultural subyacentes. Para tratar de mitigarlas se ha contratado a la consultora Environmental Resources Management (ERM), para investigar el impacto ambiental y social de la ruta. Por otro lado, China Railway Construction Corporation fue contratada para llevar a cabo la evaluación de viabilidad de acuerdo con estándares técnicos internacionales. McKinsey & Company es la empresa encargada de proporcionar a HKND Group la investigación y análisis del proyecto, que permitirÃa aumentar el tránsito transoceánico de barcos de carga más grandes, pesados y con mayor calado. Se promoverÃa asà el comercio entre América, Europa, China, Brasil y Europa, al permitir mayor tránsito de carga con menor tiempo, proyectando en el nuevo milenio la importancia del océano PacÃfico. Las protestas no se han hecho esperar, pues se afirma que el contrato entre Nicaragua y HKND Group fue firmado por Ortega sin socializarlo y discutirlo ante la sociedad civil. Entre los argumentos en contra destaca el que considera que se viola la Constitución al entregar a la firma china la soberanÃa del paÃs por 50 años prorrogables en otros 50 (lo que recuerda el caso panameño frente a Estados Unidos y la pérdida previa del istmo para Colombia en 1903), sin estudios reales de impacto ambiental especialmente sobre el lago Nicaragua, la reserva de agua más grande de Centroamérica. O el nivel del rÃo San Juan que se debe proteger según el tratado limÃtrofe con Costa Rica. Finalmente, que la ventaja e ingresos serÃan mayormente favorables para los chinos, sin obligación de usar industria, mano de obra local, pagar impuestos y estar en capacidad de adquirir tierras a menor precio. Justamente un dÃa antes de Navidad la policÃa confrontó a varios campesinos, quienes habÃan obstaculizado la carretera panamericana y el comercio internacional, denunciando que sus propiedades serÃan confiscadas a pesar de que la autoridad del canal habÃa informado que las tierras se pagarÃan a valor real, dejando un saldo de 50 heridos entre miembros de la fuerza pública y los demostrantes. Al margen de todo esto, la presencia de China implicarÃa cambios importantes geopolÃticos, ante momentos en que algunos se han preguntado si Estados Unidos se olvidó, no le interesa o perdió definitiva o considerablemente su influencia en América Latina. El deshielo con Cuba y la aún difÃcil concreción de procesos de integración bajo las siglas de Alba o Unasur tras la muerte del presidente Chávez merecen considerarse en uno u otro sentido. Sin embargo ante los cambios que pudieran suscitarse por la presencia china, ya en las controversias entre Colombia y Nicaragua por la soberanÃa del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina ante la Corte Internacional de Justicia en los últimos años, se comentó las implicaciones de una de las jueces chinas de la CIJ por su cercanÃa con las firmas de su paÃs y los grandes intereses en juego. Todo este panorama en torno a Nicaragua, tanto a nivel doméstico como externo, en relación con un presidente que parece ser el mismo de siempre pero con una estrategia diferente, nos permite preguntarnos: ¿Afronta el paÃs una estabilidad económica a cambio de un conformismo autoritario? ¿El optimismo económico está siendo manejado con prudencia y responsabilidad? ¿El régimen de Daniel Ortega le ha abierto la puerta a un cambio geopolÃtico regional al que poca atención se le ha prestado?
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