IDD-Lat 2015 |
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Costa Rica |
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·En esta edición del IDD-Lat, Costa Rica vuelve a mejorar su puntuación, logrando ubicarse nuevamente en el segundo lugar del ranking regional y mejorando una posición con respecto al 2014. El incremento del puntaje, en esta ocasión es más del 7#% (Gráfico 3.26). Esto es producto de mejores resultados en casi todas las dimensiones, con un incremento importante en las variables económicas, pero con una caÃda en los resultados de su democracia social. Su avance de este año consolida al paÃs en el grupo de alto desarrollo democrático, y, además, continúa situándose muy por encima del promedio regional. Junto con Panamá son los paÃses de América Central que califican con alto desarrollo democrático, mientras que el resto de los paÃses obtiene puntajes de bajo y de mÃnimo desarrollo democrático.
· Muestran descensos los indicadores de Género en el gobierno y de condicionamiento de derechos y libertades por inseguridad, pero el paÃs sigue detentando óptimos valores en Respeto de los derechos polÃticos y las libertades civiles, que compensan esas caÃdas. El peor valor alcanzado por Costa Rica en toda la serie fue en el 2006 con 7,717 puntos y el mejor en el 2009 con 8.817 puntos.
· Su alto puntaje en los indicadores que miden Percepción de la corrupción y desestabilización de la democracia, hacen que Costa Rica se mantenga en lo alto de la tabla, a pesar del descenso en Participación de los partidos polÃticos en el Poder Legislativo y en Accountability. El paÃs, que por primera vez habÃa sido alcanzado por el Factor de Anormalidad Democrático, por una crisis institucional vivida durante el 2013, logra salir de esta condición, lo cual favorece el crecimiento de su puntuación final.
· Costa Rica lidera la región en Gasto en salud y en educación y presenta este año un gran avance en el indicador que mide población bajo la lÃnea de la pobreza. Sus zonas grises se sitúan en desempleo y mortalidad infantil. Se ubica en el grupo de paÃses con alto desarrollo democrático junto a Chile. De la región América Central es el único que destaca en esta dimensión, mientras que el resto de los que conforman este conjunto se sitúa en el rango de bajo y mÃnimo desarrollo democrático. Su peor valor en la serie fue el alcanzado en el 2002 con 1,465 puntos y el mejor puntaje lo habÃa obtenido en el 2008 con casi 3,000 puntos.
· A pesar del incremento de la puntuación, aún se mantiene distante de los mejores valores alcanzados en el perÃodo 2002-2008. De América Central sólo Panamá presenta un mejor resultado, el resto de los paÃses de la misma zona geográfica se ubica por debajo del promedio regional.
Por Sergio ArayaIntroducciónEl año 2014 jalonó en la vida polÃtica de Costa Rica un nuevo episodio de un proceso de renovación de autoridades nacionales que viene desarrollándose de manera estable, periódica y pacÃfica desde 1953. Esta elección empero marcó un hito en la dinámica polÃtica del paÃs. Los resultados ponen en evidencia una serie de factores de ajuste de orden estructural en el funcionamiento del sistema polÃtico, cuyas primeras señales fueron identificadas casi una década atrás pero hoy se manifiestan con mayor contundencia y solidez. Procesos electorales El 2 de febrero de 2014, 3.078.321 ciudadanas y ciudadanos costarricenses tuvieron la posibilidad, por décima sexta vez consecutiva, de elegir a las máximas autoridades del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, para el periodo constitucional 2014-2018, cumpliendo de esta forma con lo establecido en el artÃculo 93 de la Constitución PolÃtica. El padrón electoral creció un 7,4#% con relación al conjunto de costarricenses habilitados para ejercer esta función cÃvica primordial y obligatoria en las elecciones generales celebradas cuatro años atrás. 1.335.910 votantes poseen una edad que oscila entre los 18 y 35 años, representando un 43#% del total de costarricenses convocados para acudir a las urnas, reflejando con ello el peso polÃtico relativo de este segmento de la población del paÃs. Además, como dato relevante, por primera vez los costarricenses residentes en el extranjero pudieron elegir a los titulares del Poder Ejecutivo desde su paÃs de residencia. En esta ocasión se inscribieron un total de 12.654 votantes provenientes de diversos paÃses ubicados en América, Asia, Europa y OceanÃa. En total 60 cargos fueron sometidos a elección popular. A saber: un presidente y dos vicepresidentes de la República, titulares del Poder Ejecutivo, y 57 diputados a la Asamblea Legislativa, órgano parlamentario unicameral. Un total de trece partidos polÃticos presentaron fórmulas presidenciales y legislativas. A ellos se sumaron otros ocho que únicamente inscribieron papeletas para las elecciones parlamentarias. Conocidos los resultados electorales oficiales emitidos por el Tribunal Supremo de Elecciones, se constató para la elección presidencial una votación válida de 2.055.472 electores, lo que representó un 68,19#% del padrón electoral total habilitado para acudir a las urnas, distribuida de manera tal que ninguna fuerza polÃtica alcanzó el umbral del 40#% requerido para ganar la elección. Ello obligó a realizar, por segunda vez en la historia del paÃs, una segunda ronda electoral, en la que participaron el Partido Liberación Nacional, que buscaba un tercer triunfo electoral al hilo, y el Partido Acción Ciudadana, organización polÃtica con tan solo 14 años de vida institucional y que fue encabezada por un candidato presidencial que en octubre de 2013 se ubicaba de cuarto en la intención de voto, según datos de distintas encuestas y estudios de opinión. No obstante en un acto sin precedentes en la historia polÃtica costarricense desde 1949 a la fecha, el dÃa 5 de marzo, a un mes de la celebración de la segunda ronda, el candidato presidencial del Partido Liberación Nacional decidió asumir una actitud pasiva en lo que restaba del proceso electoral, lo que fue prácticamente interpretado como una «renuncia tácita a su rol de candidato». Pese a este hecho, la madurez cÃvica de la población costarricense se observó en una elección que atrajo al 55,9#% del padrón electoral convocado. En un triunfo arrollador, el candidato Luis Guillermo SolÃs Rivera del Partido Acción Ciudadana obtuvo el 77,76#% de la votación válida. El Partido Liberación Nacional, aun sin un candidato activo, alcanzó un 22,2#% de los sufragios emitidos. Este dato es particularmente significativo, toda vez que es el resultado de un esfuerzo partidista que compensó la ausencia de un lÃder concreto en la campaña electoral. Contrario a los resultados de la primera ronda presidencial que aglutinó la mayor cantidad de votos en cinco fuerzas polÃtico electorales, con un 94,95#% del total de la votación alcanzada, en la elección del Parlamento Unicameral, el llamado quiebre de voto se consolidó, arrojando una composición multipartidista, integrada por un total de nueve bancadas parlamentarias, donde tres de ellas están constituidas por un único diputado. Los resultados electorales muestran la consolidación de tendencias en el comportamiento electoral de la ciudadanÃa costarricense, que es a su vez expresión de cambios en la cultura polÃtica de la nación y que repercuten de manera permanente en la dirección asumida por la dinámica de la institucionalidad jurÃdica polÃtica existente en la formación social. A saber: 1. Se consolida el quiebre de voto como práctica usual del votante. 2. Se consolida el abstencionismo de la tercera parte del padrón electoral. 3. La tradición pesa menos, reflejada en una adherencia partidaria que va a la baja. 4. Se consolida la supremacÃa de la figura del candidato sobre el papel del partido polÃtico, lo que refuerza la personalización de la actividad polÃtica en el imaginario social. 5. La emoción se entremezcla con la razón al momento de construir la decisión del voto. Prueba de esto lo constituye el rol protagónico de los debates, tal y como lo indicó la encuesta del CIEP para el Semanario Universidad de enero de 2014, que señaló que para un 42,3#% de los entrevistados los debates influyeron mucho. 6. Emergen formas alternativas de comunicación, especialmente a través del uso intensivo y extensivo de redes sociales, que además obliga a repensar la estrategia de comunicación polÃtica de los partidos y sus principales candidatos. 7. En 2014 Costa Rica cerró una era polÃtica que inició en la década de 1940 con la llegada al poder de un grupo polÃtico que no posee relación directa con las fuerzas dominantes desde aquella época en la vida polÃtica del paÃs. El género: entre lo formal y lo real Pese a la incorporación de nuevas disposiciones legales que obligaron a los partidos polÃticos a integrar sus papeletas para la elección parlamentaria en disputa de forma paritaria y trenzada, en la práctica, dada la fragmentación parlamentaria antes citada, el número de mujeres diputadas decreció con respecto al cuatrienio anterior. En el periodo constitucional 2010-2014 un total 23 mujeres formaron parte de la Asamblea. El actual órgano parlamentario contabiliza 19 mujeres, lo que equivale a una disminución del 17#% con relación al periodo inmediatamente anterior. Ello deja claro que la sola adopción de normas jurÃdicas no garantiza el cumplimiento de su fin. Antes bien existen otras variables de orden cultural y polÃtico que inciden en su efectiva concreción. En este caso, a la dispersión de fuerzas producida por el quiebre de voto se suma la actitud de las dirigencias de los partidos que privilegiaron a los hombres al momento de seleccionar a los candidatos que encabezaran las papeletas. Violencia, narcotráfico y afectación de derechos y libertades En este apartado sobresalen los hallazgos del Barómetro de las Américas de 2014, que señala dos aspectos que hoy forman parte del cambio estructural experimentado por la sociedad costarricense, a saber: se mantiene el apoyo difuso al sistema pero se denota un nivel alto de intolerancia hacia los que piensan y expresan opiniones distintas. Mientras el nivel de apoyo al sistema polÃtico se situó en 2014 en un 62,7#%, lo que representó un incremento de casi diez puntos con respecto a la medición realizada en 2012, en el ámbito de la tolerancia polÃtica se decreció seis puntos porcentuales, ubicándose en un 47,0#%, uno de los resultados más bajos de los últimos años. A la vez, este dato coloca a Costa Rica en el decimosexto sitio de un total de 25 paÃses del continente americano medidos en este rubro. EspecÃficamente en torno a la aceptación de la libertad de expresión se disminuyó a un 40,7#% de tolerancia, lo que pone en riesgo uno de los pilares del sistema democrático, cual es el pluralismo ideológico. Esto a su vez dificulta la construcción de acuerdos polÃticos en torno a temas de interés nacional, especialmente necesario en un entorno polÃtico fraccionado como el observado en la actualidad. Democracia de las instituciones El entusiasmo y la esperanza, que caracterizaron el inicio de la nueva Administración, se enfrÃan y son reemplazados por percepciones negativas y el desánimo, tras apenas un semestre de gobierno. Asà lo revelan los resultados de distintas encuestas, entre ellas la efectuada por el Centro de Investigación y Estudios PolÃticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica entre el 10 y el 29 de noviembre de 2014. Entre julio y noviembre, las opiniones positivas acerca de la gestión del Gobierno cayeron de 39,2#% a 30,8#% y los criterios desfavorables pasaron de 19,8#% a 34,5#%. En el mismo sentido, quienes tenÃan una percepción positiva del rumbo del paÃs disminuyeron del 33,1#% al 27,7#% y las personas que creÃan que el paÃs iba mal o muy mal aumentaron del 37,6#% al 45,5#%. Las opiniones de los encuestados revelaban un fuerte deterioro en el optimismo acerca del rumbo del paÃs y las perspectivas a futuro que habÃan registrado estudios similares del CIEP en enero y julio del mismo año. ¿Cuáles son las causas que producen estos resultados? 1. Expectativas ciudadanas que desbordaron las capacidades de respuesta de un Gobierno que no midió el entorno polÃtico que le limita objetivamente su margen de maniobra. 2. Contradicciones y decisiones titubeantes que proyectan debilidad en el liderazgo polÃtico. 3. Ausencia de un mensaje polÃtico coherente que refleje una visión de conjunto, prioridades claras y una estrategia polÃtica sólida y sostenible. Dos ejemplos de lo antes señalado lo constituyen el trámite del primer presupuesto ordinario de la República de la presente Administración y el levantamiento del veto presidencial a una reforma parcial al Código Procesal Laboral. En el primer caso, pese a que una mayorÃa parlamentaria rechazó en primer debate el proyecto de presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo, por considerarlo muy elevado y contradictorio con el discurso gubernamental de austeridad y contención del gasto público, con una interpretación del presidente de la Asamblea Legislativa, figura afÃn al Gobierno, se votó en segundo debate y fue convertido en ley de la República. En el segundo caso, pese a un ofrecimiento hecho al sector empresarial por el propio presidente de la República de no levantar el veto a la reforma al Código Procesal Laboral y en contra de lo negociado con una bancada parlamentaria en el sentido de dar un año de prórroga para identificar y construir propuestas de reforma que subsanen los aspectos que justificaron el veto al proyecto en la administración Chinchilla Miranda, presionado por lo negociado con otra bancada para conseguir sus votos para la designación del Directorio Legislativo el 1 de mayo, el presidente levantó el veto en diciembre de 2014. Pero inmediatamente después de este acto jurÃdico Casa Presidencial promulgó un decreto a través del cual se busca evitar la aplicación de las normas reformadas que habÃan sido objeto del veto levantado. Estas decisiones ambivalentes produjeron la disconformidad tanto de los sectores afines a la reforma en su totalidad como de los que rechazaban los artÃculos vetados. Movimientos y organizaciones sociales En 2014 decreció el nivel de protesta y conflictividad social registrado en años anteriores. Empero hubo dos manifestaciones que sobresalieron por su naturaleza, significado e impacto. En abril de 2014 el magisterio nacional entró en huelga por tiempo indefinido por el no pago en tiempo y forma de la totalidad de sus salarios, tras haberse migrado a un sistema de pago informatizado. El conflicto tuvo la particularidad de que se desarrolló en el periodo de transición de gobierno, por lo que fue la primera crisis que debió encarar la nueva Administración. Tras un proceso arduo de negociación, que debió ser mediado por la jerarquÃa de la Iglesia Católica, el conflicto culminó a inicios de junio. En octubre el Gobierno confirmó el convenio de concesión de la construcción y gestión de un nuevo muelle en Limón, principal puerto del paÃs en el Atlántico, firmado por el Poder Ejecutivo anterior con el consorcio holandés APM Terminals. Esto provocó la protesta y parálisis del sistema de muelles por los sindicatos de la organización estatal que lo maneja en régimen de monopolio. No obstante la cercanÃa mostrada por la Administración SolÃs Rivera con muchas de las tesis y posiciones de los sectores sindicales, en este caso se ejerció el monopolio legÃtimo del uso de la fuerza y mediante las fuerzas policiales se mantuvieron en funcionamiento los muelles. Finalmente, con la mediación de la titular de la DefensorÃa de los Habitantes se alcanzó un preacuerdo que levantó la huelga dos semanas después de su inicio. Hechos significativos y situación general en educación Si bien la educación ha sido un pilar del desarrollo humano integral de Costa Rica desde el siglo XIX, en la actualidad distintos estudios técnicos coinciden en cuestionar su calidad. Las crÃticas a la calidad del sistema educativo costarricense vienen de diversos sectores, incluso del propio Ministerio de Educación Pública (MEP), y todos concuerdan que, en temas de capacitación a docentes, el paÃs se queda rezagado. El think tank Academia de Centroamérica, en su estudio titulado Del análisis de la educación pública en Costa Rica: polÃticas, resultados y gasto, señala que en los años recientes el estudiante promedio apenas supera la nota mÃnima de la prueba e incluso está por debajo. A partir de 2008 los promedios en las diferentes materias se sitúan en torno o por debajo de la nota de 70, nota mÃnima positiva. «Una reforma constitucional aprobada en 2011 amplÃa la obligatoriedad y gratuidad de la educación hasta el ciclo diversificado y establece que el aporte estatal a este sector no será inferior al 8#% del PIB anual. Con ello Costa Rica se coloca entre los cinco paÃses de América Latina que han dispuesto por ley la obligatoriedad de la educación media superior»[1]. El Tercer informe del estado de la educación, 2013 señala como una de las tareas pendientes la ampliación de la cobertura de la educación, especialmente en el nivel secundario, asà como la disminución de la deserción. «No obstante los avances en cobertura, el sistema educativo sigue sin atender a la mitad de la población en edad de asistir al ciclo diversificado (16 y 17 años). Además, en él persisten el mismo tipo y magnitud de dificultades para retener a los estudiantes una vez que ingresan a las aulas. La deserción sigue siendo un problema relevante, especialmente en séptimo año»[2]. Pobreza y desempleo La pobreza en los hogares de Costa Rica llegó al nivel más alto en cinco años, al alcanzar en el 2014 un 22,4#%. Esto significó un incremento de casi dos puntos porcentuales frente al 2013, según datos oficiales de la Encuesta Nacional de Hogares 2014 realizada por el Instituto Nacional de EstadÃstica y Censos (INEC). El estudio muestra que 318.810 hogares se encuentran en situación de pobreza, lo que representa 32.727 más, en comparación con el año anterior. La pobreza extrema pasó de 88.835 hogares en el 2013 a 94.810 hogares en el 2014, es decir, aumentó de 6,4#% a 6,7#% del total de hogares del paÃs. La tasa de desempleo alcanzó el 9,7#% en el último cuatrimestre de 2014. Esto significa que 220.175 personas estaban sin trabajo, según los datos de la Encuesta Continua de Empleo revelados por el INEC. Evolución de la economÃa nacional 2014 finalizó con una tasa de crecimiento de 3,5#%, cifra inferior a la meta establecida al inicio de la administración Chinchilla Miranda, que habÃa proyectado entre 5 y 6#% al concluir el último año calendario de su ejercicio de gobierno. El Ãndice de inflación se ubicó al concluir el año en 5,13#%, con un incremento de 1,45#% respecto a diciembre de 2013. Según datos del Banco Central de Costa Rica, la economÃa del paÃs creció 3,5#% del PIB durante 2014, cifra ligeramente mayor al 3,4#% de 2013. El déficit fiscal se mantuvo en un 5,6#% del PIB. Otros temas relevantes 2014 observó el salto del tema energético a los primeros lugares de la agenda nacional. Con una cobertura del 99,3#% de electricidad, hoy el paÃs encara problemas para garantizar su sostenibilidad. Sin petróleo propio, con una moratoria de exploración recién ampliada hasta el 2021, con los caudales fluviales golpeados por el cambio climático, y presionados por su propio discurso ambientalista, los costarricenses se enfrentan al encarecimiento de la energÃa eléctrica. El gobierno de Luis Guillermo SolÃs prometió bajar el precio de la luz en el arranque de su gestión, mas no pudo concretarlo. En su lugar propuso un incremento tarifario de 15#% diferido en tres semestres, mientras se definen soluciones estructurales, a través de una mesa de diálogo social convocada. La cooperación internacional apoya el desarrollo de fuentes alternativas (eólica y geotérmica), pero su desarrollo es incipiente y se enfrenta en numerosas ocasiones a las limitaciones ambientales. Con el 90#% de su energÃa generada por hidroelectricidad, el resto se suple con generación a partir de la combustión de búnker y diésel, materias importadas al precio que dicte el mercado internacional. El gasto de hidrocarburos para la producción energética ha crecido alrededor del 300#% en los últimos cinco años, según datos de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), entidad que fija las tarifas de manera autónoma del Gobierno. De acuerdo con datos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), proveedor estatal y operador dominante del mercado eléctrico, para el año 2013 cada kilovatio hora (kWh) producido con combustibles costó 28,9 centavos de dólar, casi cuatro veces más caro que el costo promedio a partir de fuentes limpias, de 8,4 centavos de dólar. Las empresas mantienen también un reclamo activo por el encarecimiento del servicio, cuyo costo se duplicó en una década, entre el 2005 y el 2014. En ese perÃodo, el precio promedio por kWh para el sector industrial pasó de 7,2 centavos de dólar a un estimado de 19,7 centavos de dólar al cierre de este 2014, y representa un 8,2#% de los costos totales de las empresas.
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